DISECCIÓN ... UN ARTE
Puedo decir sin temor a equivocarme que si algo se le viene a la mente (de algún modo u otro) a cualquier persona, al escuchar las palabras: "estudiante de medicina" es la manipulación de un cadáver. Sobre esto, la imaginación de las personas es variada, va desde un riguroso uso científico, hasta el sacrilegio que representa para algunos (incluyamos aquí a mi dulce abuelita).
Luego de llevar el curso de anatomía, uno podría hacerse una idea que cualquier mesa de disección es un macabro taller de costura.
En libros antiguos de medicina legal por ejemplo puede leerse, que después de una autopsia se debe juntar todas las partes del cadáver, que deben colocarse en su posición inicial, y luego se cose con "grandes puntos" todas las incisiones, se limpia el cuerpo, se le envuelve en una gran sábana que también se debe coser y que después debe mantenerse cerrada ya sea por cintas o cordeles por el el comisario antes de ser depositado en un ataúd.
El cadáver necesitaba entonces una doble costura, primero de los tejidos y luego del tejido que lo envuelve, vaya analogía humanística (¡je!).
Si vieron la película "EL silencio de los inocentes" (o leyeron el libro que la inspiro), recordaran que Buffalo Bill, recurría a una máquina de coser para poder confeccionarse con la piel de sus víctimas el traje femenino con el que ansiaba metamorfosearse (en buen español un travestí que ansiaba su gloria) y seria la agente Clarice Starling, con la ayuda del doctor Aníbal Lecter, el psiquiatra psicópata (no es un estereotipo, por si se lo pensaron) que disfruta por igual comiéndose a sus pacientes como contemplando una obra de arte renacentista.
Mi profesor de Historia de la medicina, medico de carisma indudable y que prefería la tradición "medica" regional antes que la universal, hizo unas cuantas menciones de Vesalio y su aporte a la medicina, sin embargo creo que se le debería rendir un poco mas de lectura (como hice casi por accidente en unos artículos de anatomía) al espectáculo Vesaliano, al que algunos llaman atroz y que atraía hasta los teatros de anatomía un número enorme de curiosos, que aumentaba sensiblemente los días en que daban la “bella demostración”, es decir cuando se mostraban en público los órganos reproductores de la mujer, tal como puede verse en los grabados de su famoso libro De humani corporis fabrica libri septem.
Las disecciones multitudinarias, lejos de ser simples entretenimientos morbosos (al menos para la mayoría), gozaron del favor del público hasta finales del siglo XVIII (haré memoria), y siguieron pautas preestablecidas en cuyo desarrollo se quería hacer ver la existencia de un ritual religioso (o al menos eso se le hacia creer a los curas), esto se lograba diciendo que la disección del cuerpo del hombre era la culminación de la creación, como nos dice la Biblia, y se ponía de manifiesto la providencia del Creador (mientras escribo esto, mi dulce abuelita debe estar sonriendo el algún lugar).
El diccionario define disección, como “la acción metódica mediante la cual el cirujano divide y separa los tejidos y los órganos del espacio anatómico corporal”. Por ello, mi cuasi amable ayudante de cátedra decía que disección es separación y análisis de lo que vamos encontrando, esto nos dejaba claro a los principiantes el hecho del cuidado que se debía tener al manipular el cadáver y que las cosas no se hacen a la diabla, por decirlo de alguna manera. Mientras tratas de aprender lo mas que puedes, observando y posteriormente en las escasas oportunidades que tienes de trabajar por tu cuenta en el cadáver, te quedan claras dos cosas, en primer lugar que es una labor poco menos que esclavista el realizar una buena labor (sobre todo si tienes el ideal de que tu trabajo se vea como tu atlas de anatomía) y mostrar paso a paso todas las estructuras que deberías conocer y en segundo lugar que algunos compañeros tienen mayor facilidad y gusto para este trabajo (debo hacer la aclaración que no quiero sugerir a la policía donde encontrar a los psicópatas del mañana).
Ahora bien el término arte procede del latín ars, y es el equivalente al término griego τέχνη (téchne, de donde proviene ‘técnica’), es decir en un inicio cualquier persona que ejercía una técnica en la producción de algo era arte, pero con el tiempo la derivación latina (ars -> arte) se utilizó para designar a las disciplinas relacionadas con las artes de lo estético y lo emotivo. La disección cae en ambas definiciones, para una gran mayoría servia pues no solo como la herramienta por excelencia para el aprendizaje del curso de anatomía, sino que forjaba mediante sudor, lagrimas, y olor a formol, grandes técnicos en el manejo de los instrumentos de disección, para otros simbolizaba toda la carrera de medicina el obtener una estructura perfectamente limpia y digna de admiración.
Completamente un arte, y pues en la experiencia de quien escribe la disección se convirtió en el mayor entretenimiento para algunos, el martirio de otros y, no debemos olvidarlo, la obsesión del "sobon" de la promoción.
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mmm yo opino que ...