Acerca de recuerdos ... y fantasmas

Mi abuelita solía decirme cuando era niño, que las cosas habían cambiado mucho en la ciudad donde vivíamos, desde que ella llego del campo junto a su esposo e hijos, yo nunca examine esas palabras a fondo ni les tomaba importancia, no me gustaba jugar en la calle con los otros niños hasta tarde, así que no tenia que pedir permiso para deambular hasta tarde por ahí, se podría decir que mi primo y yo disfrutábamos mas peleando entre nosotros en casa, el era mayor que yo, y por supuesto que yo siempre salia perdiendo y llorando.
Se suponía que había ladrones, psicópatas y un montón de pervertidos por ahí, y por eso no podíamos salir, jajaja puedo recordar claramente como mi tía y mi mama se esforzaban por hacernos entender eso pero nosotros solo sabíamos el significado de la palabra ladrón. Sin embargo algo en la conversación entre aquellos adultos llamo la atención de nosotros, mi abuela recordó su antigua casa y sus viejos campos donde cultivaba papas, y menciono historias que hicieron a nuestra imaginación emocionarse: duendes, fantasmas, demonios en forma de jinetes con poncho, enanos que desaparecían en quebradas, cabezas sin cuerpo que volaban por el campo, entre otras historias.
Conforme iba creciendo, siempre escuche historias increíbles de este tipo, algunas se oían mas confiables que otras pero siempre igual de enigmáticas, en la primaria donde asistía los niños no solo decían haber escuchado historias de familiares sino que me contaban experiencias propias de diverso tipo ya sean duendes o fantasmas, parecía que la mayoría había visto o había tenido alguna experiencia con esos seres, y lo que me dejo pensativo fue que ya no hablábamos solo del campo, sino también de la ciudad. Quizás mi abuelita no lo sabia pero en las antiguas casonas de la ciudad habían rumores de que pasaban cosas tan increíbles como en el campo, relatos acerca de curas malditos que aparecían caminando en las calles o de los fantasmas que habitaban en casas antiguas y no dejaban dormir a sus habitantes actuales, siempre me llamo la atención.


El ilustre Don Ricardo Palma (si, el señor de bigotes que escribió Tradiciones Peruanas) menciona que en la ciudad de Lima, los fantasmas y las apariciones demoníacas desaparecieron con la instalación del alumbrado en toda la ciudad, y poco a poco mientras mas se iluminaba Lima menos historias quedaban para contar o recordar. Yo siempre pensaba que ya sea verdad o mentira este tipo de historias, las personas y su ruido, sus radios a todo volumen, los televisores encendidos en las casas, los niños jugando hasta tarde, los restaurants y tiendas que nunca cerraban, es decir el movimiento de la ciudad que crecía ahuyentaba todo esto, de niño lo pensaba al ver a toda mi familia reunida hasta tarde viendo una película a todo volumen, y cuando creci lo pensaba al ver las calles repletas de gente y ruido a altas horas de la noche.
A pesar de todo, yo nunca participe de ninguna de estas historias (y no me quejo) solamente pude escuchar a sus participantes, y esto no parece cambiar pues hace algunos meses una amiga me contó acerca de los extraños sucesos que pasan en su casa, llaves que desaparecen y aparecen en sitios totalmente diferentes, el piano que toca sin que haya nadie cerca, e incluso voces de personas y ruidos donde no hay nadie. Al escuchar eso lo primero que hice fue comprar una coke y pedir los detalles de la historia, pues a pesar del paso de los años y de todo lo que he aprendido acerca de la fisica y la biologia, sigo disfrutando de estos relatos y mas cuando viene de un protagonista, y aun mas cuando se la cuenta en tono de amigo a amigo.
Sin mas que decir por ahora amigos (la verdad tenia pensado escribir una de tantas historias, pero me quede sin tiempo) les mando un saludo y prometo escribir las mejores historias que conozco. Su amigo Alberto.
Psdata: a que ustedes también se saben algunas he? jejejeje


Comentarios

Entradas populares de este blog

Ser un niño va de la mano con asustarse de vez en cuando.

La colina de la vida